Amigo Ángel:
Ochenta años de vida, ochenta de sufrimiento en distintos campos de tu vida, pero has sabido ser un señor, tal vez equivocado al pensar que detrás de unas siglas había una verdad, pero un señor.
He visto en ti una persona conocedora de la historia universal, sabedor por propia experiencia de la lucha por una igualdad imposible, por una defensa de algo en lo que se cree.
Gran suerte para mi familia ha sido el haber conocido a tus padres, quienes vivieron toda suerte de vaivenes lejos de su patria, mi admiración, cariño y recuerdo.
Querido amigo, en algún sitio conservo algún escrito que dirigiste a mi familia, son palabras, pero detrás sé que está el corazón de una persona, que sabe valorar algo tan, ausente en nuestros días, como es la amistad.
Cuanto pensamiento has plasmado en tantos escritos como sé que tienes, algunos los he leído, otros, conociéndote y viendo el panorama, me los imagino. Guárdalos algún día podremos conocerlos y valorarlos en su justa medida.
He admirado en ti la franqueza, el ir de frente y no guardarte las cosas –aunque en algún momento no hayas sabido sujetar los caballos – pero comprendo que eres un ser humano y por tanto con defectos.
Seguramente, todos, hayamos apreciado tu aportación cultural en nuestra localidad, de nadie esperes mas que una felicitación tras cualquiera de las actuaciones celebradas, pero nunca, como te ha pasado, nadie moverá un dedo por apoyarte y permitirte explicar el porqué de alguna situación.
Por eso amigo, gracias por tu amistad, por los ratos que has dedicado a hacernos reír, por tu casa siempre abierta, por habernos dejado compartir con tu familia y amistades tantos ratos, en definitiva por formar parte de nuestra vida.
Permíteme recordar a alguna persona especial para ti y porqué no para algunas personas mas, para ella nuestro recuerdo y cariño, y que los sufrimientos padecidos en vida sean recompensados allá donde su Dios la tenga o en el mas allá.
Demetrio Saboya Gascuñana.